Construyendo conocimiento compartido en torno a la recreacion
Jueves, 3 Julio 
En el apartado anterior, se hizo la argumentación de las funciones que cumplen las prácticas recreativas en la des-rutinización de la vida y en el desarrollo de las emociones y la afectividad bajo las formas de autorregulación social en el marco de los contextos escolares. En este apartado abordaremos desde la concepción constructivista de la enseñanza y el aprendizaje, la función educativa que cumple la recreación, en tanto se constituye en un mecanismo de influencia educativa, es decir, en un proceso de interactividad mediante el cual se construyen nuevos significados y sentidos y se produce la sesión de la responsabilidad sobre la tarea entre recreandos/estudiantes y recreadores/profesores en torno a unos contenidos socio culturales de naturaleza lúdica y creativa.
“La concepción constructivista del aprendizaje y la enseñanza parte del hecho obvio de que al escuela hace accesible a sus alumnos aspectos de la cultura que son fundamentales para su desarrollo personal, y no sólo en el ámbito cognitivo; la educación es motor para el desarrollo globalmente entendido, lo que supone incluir también las capacidades de equilibrio personal, de inserción social, de relación interpersonal y motrices. Parte también de un consenso ya bastante asentado en relación al carácter activo del aprendizaje, lo que lleva a aceptar que éste es fruto de una construcción personal, pero en la que no interviene sólo el sujeto que aprende; los “otros” significativos, los agentes culturales, son piezas imprescindibles para esa construcción personal, para ese desarrollo al que hemos aludido”
