Metodo de Recreacion Pasear

Jueves, 18 Septiembre   

El paseo es un ejercicio conveniente que contribuye grandemente a la salud del cuerpo y hace al espíritu mejor dispuesto a las actividades que le son propias; se transforma en distracción si se le añade conversaciones agradables.

Ordinariamente se hace algún cumplido al ocupar el sitio, y el lugar más honroso es debido a la persona más respetable del grupo.

Aquel a quien se hace el honor de ofrecérsela no debe, sin embargo, aceptarla, a menos que esté muy por encima de los demás, y no debe hacerlo sino después de saludar al grupo, como para agradecer el honor que se le tributa.

Es muy descortés tomar uno mismo el lugar de honor, a menos de ser de rango muy superior a los demás; y cuando se trata de personas más o menos iguales que pasean juntas, deben ordinariamente colocarse sin distinción, a medida que se encuentran.

Cuando son tres o más en el paseo, el lugar que se da a la persona de más consideración es el del medio; la derecha es la segunda y la izquierda la tercera; y si los que se pasean son iguales, pueden cederse el medio alternativamente a cada recorrido de la trayectoria, retirándose el que estaba en medio, al lado, para dejar tomar el centro a uno de los que estaban a su lado.

En un jardín, y en los demás lugares en los que el uso no haya determinado nada, el segundo lugar es la derecha de la persona a quien se honra; así, si está a solas con ella, se pondrá uno a su izquierda, y se procurará ponerse a la izquierda cada vez que se giren, sin que haya en ello amaneramiento.

En una habitación, el lugar donde está la cama indica el puesto superior, si la disposición del cuarto lo permite, si no, hay que regularse según la puerta, que marca el inferior.

En la calle, el lugar de honor es el lado del muro; pero si son tres, el centro es el primer lugar, el lado del muro es el segundo y el otro el tercero.

Los que pasean deben andar siempre pausadamente, todos alineados, especialmente si los paseantes no son numerosos y si todos son de rango más o menos igual; si entre ellos hay alguna persona de mucha consideración respecto a las demás, es educado caminar algo más adelante por respeto, de modo, sin embargo que sea posible oírle y hablarle fácilmente.

Al pasear con alguien no está bien acercársele tanto que se le toque, y peor darle golpes con el codo; tampoco debe uno volverse tanto delante de aquél a quien se quiere hablar, que se le impida andar, o se haga uno incómodo a los otros.

Al final de cada trayecto corresponde a la persona de mayor consideración volverse la primera: y debe hacerlo volviendo la cara hacia la persona de su lado que sea la más considerada, o hacia el que habla, o alternativamente, ya a derecha, ya a izquierda; su educación lo exige así, si las personas que están a su lado son poco más o menos de la misma condición; todos los demás deben volverse del lado del que está en el centro.