Programarnos para pasar unas Buenas Vacaciones
Viernes, 27 Junio 
Si nos lo proponemos, el tiempo de las vacaciones puede ser muy aprovechado.
La mejor forma de descansar no consiste en no hacer nada, sino en realizar actividades distintas de las habituales.
1. - Elegir el lugar apropiado. No es obligatorio ir a la playa o donde haya más gente.
2. - Evitar los dos extremos: llenar las vacaciones de cosas que hay que hacer o no hacer nada.
3. - Las vacaciones son momentos privilegiados para convivir con la familia, visitar a los parientes, dedicar tiempo a los amigos, leer buenos libros, disfrutar de la naturaleza…
4. - Practicar deporte con más intensidad. Aprender algún deporte nuevo (montañismo, natación, tenis, voleibol, etc.).
5. - Conocer más y mejor la naturaleza y la vida cultural que nos rodea.
6. - Organizar excursiones, salidas al campo, paseos en bicicleta.
7.- Ayudar en las reparaciones caseras.
8. - Organizar fiestas familiares e invitar a los amigos.
9. - Jugar más en casa y al aire libre.
10. - Cantar en familia, con los amigos, solos… Aprender canciones nuevas.
11. - Visitar museos o exposiciones que puedan resultarles atractivas. (No meter la cultura con “calzador”).
12.- Practicar o adquirir alguna afición.
13. - Visitar a familiares, amigos, enfermos.
14. - Trabajar, según la edad, ayudando a alguien o para ganar un dinero que suponga ayudar a la familia, ahorrando gastos de ropa, libros, viajes…
15. - Juegos en familia. Hay muchos y muy interesantes para todas las edades.
16. - Proponerse alguna actividad de más duración, como aprender un idioma, ir a un campamento o convivencia con los amigos.
17. - Un tiempo dedicado al repaso del curso o a las actividades de verano que señalan en el colegio.
18. - Establecer, desde el principio, un horario claro que asegure la convivencia familiar: hora de levantarse y acostarse, de las comidas, tiempo para leer, momentos de ayudar en casa y cumplir los encargos, etc.
19. - Desayunar, comer y cenar con los hijos y no poner la televisión durante la cena. Se puede aprovechar para charlar y para educar en los buenos modales en la mesa.
20. - Estar pendientes de que no abusen de la televisión. Una hora diaria ya es mucho. El exceso de TV impide la conversación, fomenta la pasividad, impide el desarrollo de la creatividad, facilita la asimilación de contravalores que nada tienen que ver con la formación que procuramos a nuestros hijos y un largo etcétera de efectos contraproducentes.
21. - Organizar un rato de tertulia en la sobremesa, en la que pueda intervenir toda la familia.
22. - Distribuir encargos de colaboración familiar entre los hijos. Tener un encargo concreto del que responsabilizarse desarrolla el hábito de estar pendiente de los demás y de preocuparse por mantener un clima familiar acogedor.
23. - Dedicar un tiempo a cultivar una afición -coleccionismo, bricolaje, maquetismo, electrónica, etc.-, ayudando a los hijos a ser constantes. Lo más interesante es compartir con los hijos las propias aficiones, sin imponerlas.
